Tao Philipphines: una experiencia auténtica

Hemos tenido tres semanas para disfrutar nuestro “viaje de novios”. Cada una de ellas la hemos dedicado a hacer algo diferente por Filipinas:

La primera semana, naturaleza, arrozales y trekking.

La tercera semana, relax en un resort de una isla paradisiaca.

Y la segunda semana, un crucero “aventurero”, desde El Nido (Palawan), hasta Coron.

Y de esto último os quiero hablar hoy porque fue genial:

Embarcamos 24 personas por cinco días en un barco construido a base de bambú e hilo de pescar. Cada noche dormimos en una isla diferente, en cabañas de bambú a orillas del mar. Sin wifi, sin enchufes, ni cargadores. Con mucho repelente de mosquitos, crema de sol y buen rollo. Con comida sana y preparada en el momento: pescado recién sacado del mar, curries de verduras, ensaladas y frutas exóticas deliciosas. Ah, y arroz, mucho arroz. ¡Hacía tiempo que no comía tanto y con tanta hambre! También, una noche, nos asaron un lechón. Nunca pensé que fuese a ver la matanza de un cerdo por primera vez en Filipinas y en alta mar… La “Tao expediton” conlleva olvidarte de la civilización por unos días y volver a los orígenes. Vivir en la selva, mirar a los ojos al lechón que sabes va a ser tu cena y tener en tus manos el pez que a los cinco minutos estarás bañando en salsa de soja convertido en sashimi. Nada de que Just Eat te lo traiga del japo de debajo de tu casa metido en un tapper. Como en todas estas cosas, siempre se pasa alguna que otra penuria, como en mi caso: rozaduras con corales, picaduras de insectos variados, animales inesperados dentro de la cabaña, gallos cantando a las cinco de la mañana, duchas a base de cubos de agua y un baño común para todos, entre otras cosas. Esto último genero bastantes temas de conversación en cuanto cogimos confianza los unos con los otros, que dieron lugar a anécdotas (y risas) sobre cómo se las apañaba cada uno para hacer de vientre. Para mi disgusto descubrí la existencia de una técnica, la cual quiero dejar claro que yo NO he probado, que sinceramente no comparto y que me genera muchas dudas en cuanto a su metodología y resultados, que por desgracia fue practicada por algunos pasajeros y que se bautizó con el nombre de “aquañording”. Supongo que no hace falta que os de más detalles. Estos pasajeros, aseguraban haber practicado esta técnica con anterioridad ya que, según dicen, cuando haces deportes acuáticos por muchas horas, no te queda otra. Después de saber esto, nunca me volví a bañar igual de a gusto. Haciendo snorkel iba más pendiente de esquivar cualquier “artefacto” sospechoso que de mirar los peces y corales…Además de esta asquerosidad, también sufrí el ataque de miles de hormigas asesinas que, mientras me echaba un cubo de agua en el campamento base para ducharme, decidieron posarse sobre mi toalla, bueno, mejor dicho, sobre la toalla que Will me había prestado. Cuando fui a secarme, se me empezaron a poner por el cuerpo. La única forma que encontré de salvarnos a mí y a la toalla, fue tirarnos al mar. Luego encima tuve que aguantar la regañina de Will, que no entendía por qué había decidido bañarme con su toalla. Mis vecinos de cabaña se encontraron una serpiente en su habitación…Aunque en algunos momentos fue un poco show, lo hemos pasado muy bien, nos han cuidado mucho, me he sentido haciendo snorkel como si estuviese dentro de un acuario, he jugado al vóley playa y al ping-pong rodeada de cocoteros y me he quedado enamorada de los paisajes, de la tripulación, de la gente y niños de los poblados y de los otros pasajeros que iban con nosotros en el barco. Incluyendo a los del aquañording, ya que a pesar de esto eran muy majos. He encontrado hasta marido para mi hermana pequeña, no os digo más. Me ha dado tiempo a organizarlo ya todo, incluida la despedida de soltera y la boda. Solo me queda presentarlos en Madrid. ¡Que nervios!

Esta experiencia está claro que no es para todo el mundo…pero si os apetece conocer Filipinas y os gusta poner un punto de aventura a vuestras vacaciones, os la recomiendo sin dudarlo. Es una forma muy autentica de conocer un poquito de este país único.

Os dejo fotos, que sinceramente, no hacen justicia a lo que hemos vivido estos días, pero un poco de idea sí que os podréis hacer. Y no quería dejar de agradecer a Richi y Fernando que se prestasen para hacer de fotógrafos en varias ocasiones…con lo pesada que puedo llegar a ser…¡GRACIAS!

 

We had three weeks for our honeymoon trip and each one we did a different thing around the Philippines:

-The first week, nature, paddy fields and trekking.

-The third week, relax in a paradise island resort.

-And the second week, an “adventurous” cruise, from El Nido (Palawan) to Coron.

I am going to write about this cruise today because it was just great!

We were 24 people on a boat made of bamboo and fishing line for five days. Every night we slept on a different island, in bamboo cabins by the sea. No Wi-Fi, no plugs, no chargers. With lots of mosquito repellent, sunscreen and good flow. With healthy and fresh food: freshly caught fish, vegetable curries, salads and delicious exotic fruits. And rice, lots of rice. It was a long time since I had eaten so much and so hungry! For the last night, we also roasted a suckling pig. I never thought I would see the slaughter of a pig for the first time in the Philippines and on the high seas. The “TAO expedition” means to forget about civilization for a few days. To return to your origins. To look at eyes to the pig you know is going to be your dinner. To have in your hands the fish that five minutes later you will eat as a sashimi with soya sauce. Nothing to do with Just Eat bringing it from the japo restaurant nearby inside a tapper. As in all these things, you always go through some hardships, like being scratched by corals, insect bites, unexpected animals inside your cabin, roosters waking you up at five o’clock in the morning, showers with buckets of water and a common bathroom for all, among other things. This last one thing generated a lot of conversations as soon as we gained confidence with each other, which gave rise to anecdotes (and laughter) about how each one managed to poo. To my displeasure, I discovered the existence of a technique, which I want to make clear that I have NOT tried and that I sincerely do not agree with. It also generates me many doubts as to its methodology and results. Unfortunately, it was practiced by some passengers and was Baptized with the name of “aquañording”(aquapoo). I guess you do not need more details… After knowing this, I never went swimming as calm as before. I was more focus in dodging suspicious “artefacts” than enjoying the fishes and corals while snorkeling …. besides this disgusting technique, I also suffered the attack of thousands of killer ants who, while I was throwing me a bucket of water in the base camp to have a shower, decided to settle on my towel, well, better said, on the towel that Will had lent me. When I went to dry myself, they began to settle on my body. The only way I found to save myself and the towel, was to throw us into the sea. Then I had to endure the scolding of Will that did not understand why I had decided to have a bath with his towel. My cabin neighbors found a snake in their room … Although at times it was a little bit of a show, we had a great time, we were in very good hands, I felt like inside an aquarium when snorkeling, I played Beach volleyball and ping-pong surrounded by coconut trees and I have fallen in love with the landscapes, the crew, the people and children of the villages and the passengers who went with us on the boat. I’ve even found a husband for my little sister! I had time to organize everything, including her bachelor party and the wedding. I only have to introduce them in Madrid. How exciting!

Below you would see photos of the adventure, which sincerely, do not do justice to what we have experienced these days, but you will have a little bit of an idea about how it was.

This experience is not for everyone, but If you fancy going to the Philippines and you like to have some adventure in your vacations, I recommend it to you without hesitation. It is an authentic way of knowing a little bit of this unique country.

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2 respuestas a Tao Philipphines: una experiencia auténtica

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