Como cualquiera a los 30

Cuando Paulismo me sugirió que podía colaborar en su blog con el tema “Bollera a los 30”, la idea me sedujo. Empecé a pensar en aspectos peculiares de mi vida que podía destacar por ser bollera y que encajaran en el encargo que me hacía Paula. No debí pensar bien, porque no encontré ninguno que pudiera ser más excitante que el de cualquier ser humano a los 30. Así que rechacé la idea durante un tiempo. Hoy, al darle vueltas al tema, me he decidido a escribir, porque quizás esa idea sea lo realmente interesante: la normalidad dentro del tópico y sus excepciones.

Siempre he odiado la expresión “es que yo soy muy rara”, como expresión de auto halago. Todos somos raros, cada uno tiene su punto de rareza o peculiaridad, y eso no te hace raro, sino humano. He aquí la peculiaridad de mi vida. Así que en vez de titular este post como BOLLERA A LOS 30 (que seguro que atrae a más público), lo titularé “COMO CUALQUIERA A LOS 30” (adiós lectores).

El dato por el que debo empezar es que no estoy soltera. Vivo en pareja con mi chica, de también 30 años. Así que no puedo dar el punto de vista de una lesbiana soltera, recorriendo Madrid, o usando redes sociales de citas, o con normas como la ya famosa en este blog “si no hay tableta, no hay teta” de mi gran amiga Susana. Que no sabría cómo aplicar en mi ámbito… “¿Si no hay teta, no hay teta? ”

Mi vida es tal cual, como la de cualquier persona que viva en pareja: televisión, Netflix, cenar, alguna discusión de convivencia, dos plays a la vez (vale, igual esto no es muy normal).

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Con la única diferencia de que en el buzón aparece el nombre de dos chicas. Los vecinos, por temor a equivocarse, siempre preguntan o se refieren a la otra como “tu compañera”. Muy correctos por su parte.

Quizás, el aspecto que más pueda destacar de mi vida como lesbiana, es en el ámbito laboral. Soy enfermera, y como enfermera, cambio mucho de servicio, conozco a mucha gente cada poco tiempo, paso mucho tiempo con esa gente: noches, festivos, tardes, navidades, etc., en los que, dependiendo del grado de gravedad de mis pacientes, puedo estar más o menos tiempo con mis compañeros. En enfermería el 90% somos mujeres en pijama y en una sala con mucho café. Así que como podéis imaginar: hablamos y mucho. Esto siempre juega en mi contra, ya que una de las preguntas estrella es:

¿T I I I I E E E E N E E E S  N O O O V I I I O O O?  (Yo ya la oigo así como en voz lenta y grave, imaginarla)

Pffff, qué pereza… Tengo dos formas de actuar. Que actúe de una forma u otra depende de tres factores:

  1. Tiempo que vaya a quedarme en esa planta.
  2. Edad media de la gente de la planta.
  3. Cantidad de gente que haya alrededor.

Valorando todos estos factores, respondo de una manera u otra:

  1. “NO” – Es la verdad, no tengo novio. A veces miran extrañadas o sueltan: “bueno, todo llega” A lo que yo respondo: “Uy no, estoy muy bien así”. A lo que responden con un jaleo digno de una grada: “siiii, haces bien, di que sí, que son unos pesados ueeehhhhh”
  2. “Bueno, novio no, tengo novia” Y aquí encuentro dos tipos de reacciones:
    • “Ohhh qué guay” ¿Cómo que qué guay? ¿Qué es lo que te mola? ¿Haber encontrado a alguien gay? Yo entiendo que lo hacen para hacerme ver que son muy tolerantes y lo ven como algo normal, pero en serio, queda algo siniestro.
    • Esta es mi favorita: lo sueltas y siguen preguntando sin ningún gesto de sorpresa, ni admiración, ni fuegos artificiales. Normalizando la situación normal. Propia de gente más mayor, para mi sorpresa.
    • Voy a añadir una tercera reacción, que ocurrió una vez y merece ser contada. A la pregunta de quién era esa chica que vino a verme a la planta, yo respondí: mi novia. Y la respuesta fue: “ahhh jajajaaja Irenita, que graciosa eres…” “No, Lucía, en serio, es mi novia” Creo que la señora aún sigue teniendo atragantada la mandarina.

A veces me da la sensación de que la gente quiere que te presentes así: “Hola soy Irene, la enfermera nueva y ah, soy lesbiana”. Es como que así daría a entender que estoy realmente orgullosa. Ese tipo de gente es la que yo defino como que es tolerante hasta que lo tiene en casa.

Orgullosa estoy, de haber elegido tan bien a mis amigos como lo hice. Recuerdo cuando salí del armario, con mi primera novia. Estaba acojonada, por mí y por los demás. Bajábamos Quintana Paulismo y yo, creo que camino de la Creperie para cenar con las demás. Y ahí se lo solté: estoy enamorada de una chica. Y me puse a llorar, tal cual. Fue un llanto de alegría, de liberación. Nunca me había sentido tan feliz y tan libre. Su reacción no es necesario que la describa. Solo diré que desde entonces hasta ahora, todas están deseando acudir a una boda gay, dicen que da glamour. Si eso ocurre, espero tener otro hueco en este blog.

Y para terminar, si algún consejo tengo que dar como bollera a los 30… A las abuelas no les hace falta saberlo, ellas ya lo saben, o lo intuyen, pero no quieren oírlo. Se verían en la obligación de rezar por nuestra alma el resto de su vida. Así que mejor no se lo digáis. No es culpa suya, lo fue de una dictadura.

Gracias Paulismo siempre moni por este hueco en tu blog.

Si te parece bien, dejaré un glosario de términos con ejemplos prácticos:

  1. Bollera: Normalmente se dice de una misma. “Yo soy bollera” ahí con orgullo.
  2. Bollerna: Es una bollera muy moderna, como las de ahora. Una bollera hipster, con sus cosas de modernita: gafas de pasta, artistas, vegetarianas, veganas, voy en bici de mi abuelo, maleta antigua de hebillas…. “Mira a esa bollerna de ahí”.
  3. Bollaco: Esto es que es muy bollo. Evidencia de bollo a la vista “Bufff, vaya bollaco”.
  4. Bolli: “Es un poco bolli, ¿no?” Aquí tiene el beneficio de la duda.
  5. Trucha: También se dice de una misma. “Soy un poco trucha, sí”
  6. Truchón: Significa lo mismo que bollaco. El usar uno u otro… no sé, pero a las más mayores les llamo truchas. Es decir, señoras truchonas. “Bufff, vaya truchón”
  7. Truchi: también tiene el beneficio de la duda.
  8. Cierva: La he descubierto recientemente. Es equivalente a trucha o bollo.
  9. Liga del fula: La liga del fula es una liga de fútbol 7 de chicas. Que organiza un pub que se llama Fulanita de Tal. Bar bollo por excelencia. A esa liga se apunta todo el mundo. Creo que todo el mundo ha oído hablar de ella, quien no haya ido, no ha vivido. “¿Quedamos este domingo?” “No, tengo partido del fula”
  10. Chuecasala: En chueca siempre encontrarás a gente de futbol sala y en futbol sala encontrarás a gente que ha estado en chueca.
  11. Bollera o vasca:  las vascas por su corte de pelo y su estar, parecen bolleras, pero nunca se sabe… por eso es muy típica esa frase: ¿vasca o bollera? Lo siento, pero no se puede diferenciar. Suerte si te lanzas.
  12. Bollodrama: Dícese de aquel momento en el que una pareja de lesbianas discute, lloran y se separan por un hecho que incluye cuernos, pasión y odio. Este bollodrama tiene que ser evidenciado por alguien ajeno a la pareja. Quien no haya tenido un bollodrama no ha descubierto lo que es ser lesbiana.

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7 respuestas a Como cualquiera a los 30

  1. Raquel dijo:

    Fan de este post, de esta sección y de este blog. Y por supuesto de las autoras. 😘😘

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  2. David EG dijo:

    Buenísimo post, como siempre!!!!

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  3. Muchas gracias David!!!

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  4. Pingback: PREJUZGUEN, POR FAVOR – No se lo digas al elfo

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